Puestos en la presencia de Dios, ante quien siempre estamos, en quien somos y por quien vivimos hacemos con calma y fe la señal de la cruz. "En el nombre del Padre, del Hijo y del Espiritu Santo. Amén"
Santísima Virgen Maria,”la que desata los nudos", te ofrezco esta novena pidiéndote por las siguientes intenciones:(aquí se dicen y recuerdan los favores que se quieren alcanzar).ORACION PARA TODOS LOS DIAS:
Santa María, llena de la presencia de Dios, durante los días de tu vida aceptaste con toda humildad la voluntad del Padre, y el maligno nunca fue capaz de enredarte con sus confusiones.Ya junto a tu Hijo intercediste por nuestras dificultades, y con toda sencillez y paciencia, nos diste ejemplo de cómo desenredar la madeja de nuestras vidas. Y al quedarte para siempre como Madre Nuestra, pones en orden y haces más claros los lazos que nos unen al Señor.Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, tú que con corazón materno desatas los nudos que entorpecen nuestra vida, te pedimos que nos recibas en tus manos y que nos libres de las ataduras y confusiones con que nos hostiga el que es nuestro enemigo. Por tu gracia, por tu intercesión, con tu ejemplo, líbranos de todo mal, Señora Nuestra, y desata los nudos que impiden que nos unamos a Dios, para que,libres de toda confusión y error, lo hallemos en todas las cosas, tengamos en Él puestos nuestros corazones y podamos servirle en nuestros hermanos. Amen
DÍA NOVENO LECTURA BÍBLICA: "María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarias y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de Maria, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena Espíritu Santo exclamó: ¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor. (...) María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa. " (Lc 1, 39-45 56)
REFLEXIÓN: Quien dice que ama a Dios a quien no ve y desprecia a su hermano a quien ve, es un necio y mentiroso. Quien cree que Dios vive solo en los templos se equivoca. Quien piensa que Dios lo único que le importa son los rezos se engaña y no puede considerarse cristiano. Cuando María se enteró que su prima Isabel esperaba un hijo, se olvidó de su propio embarazo y salió corriendo para ayudarla. El árbol se le conoce por sus frutos y al cristiano se le conoce por su amor al prójimo y por su actitud de servicio. Cuando el verbo de Dios se hizo hombre no vino a ser servido, sino a servir y a dar la vida por los demás hombres. El mejor resultado de esta novena será una renovada conciencia de la necesidad de ponernos al servicio de nuestro prójimo y la capacidad de descubrir a Dios presente en él.
ORACIÓN: Maria dulce sierva de los siervos del Senor, desata los nudos que nos impiden servir a los hermanos y no nos dejan encontrar a Dios en los demás. Ayúdanos a imitar a tu Divino Hijo, quien, siendo Maestro y Senor la noche antes de su pasión, quiso darnos muestras de su amor lavando los pies de sus discípulos. Te lo pedimos a ti, la que desata los nudos, para que presentes a Dios nuestra oración.
Luego de un momento de profundo sliencio, se dice con calma un padrenuestro, tres avemarias, un gloria al padre, y la oración final (Oracion de consagración a Maria.)
ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN A MARÍA:
Señora Madre mía, Virgen Santa, María, la que desata los nudos; a tus pies me encuentro para consagrarme a ti. Con filial afecto te ofrezco en este día cuanto soy y cuanto tengo: mis ojos, para mirarte; mis oídos para escucharte; mi voz para cantar tus alabanzas; mi vida, para servirte; mi corazon para amarte. Acepta Madre mía el ofrecimiento que te hago y colocame junto a tu corazón inmaculado. Ya que soy todo tuyo, Madre de misericordia, la que desata los nudos que aprisionan nuestro pobre corazón, guardame y protegeme como posesión tuya. No permitas que me deje seducir por el maligno, ni que mi corazón quede enredado en sus engaños. Enseñame a aceptar los límites de mi condición humana, sin olvidar que puedo superarme con la ayuda de la gracia y que agradezca siempre a Dios por mi existencia. Iluminame para que no deseche al Creador por las criaturas, ni me aparte del camino que Él pensó para mi. Amén
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