Novena a María, "La que Desata Nudos" Día 5
Puestos en la presencia de Dios, ante quien siempre estamos, en quien somos y por quien vivimos hacemos con calma y fe la señal de la cruz. "En el nombre del Padre, del Hijo y del Espiritu Santo. Amén"
Santísima Virgen Maria,”la que desata los nudos", te ofrezco esta novena pidiéndote por las siguientes intenciones:(aquí se dicen y recuerdan los favores que se quieren alcanzar).
ORACION PARA TODOS LOS DIAS:
Santa María, llena de la presencia de Dios, durante los días de tu vida aceptaste con toda humildad la voluntad del Padre, y el maligno nunca fue capaz de enredarte con sus confusiones.Ya junto a tu Hijo intercediste por nuestras dificultades, y con toda sencillez y paciencia, nos diste ejemplo de cómo desenredar la madeja de nuestras vidas. Y al quedarte para siempre como Madre Nuestra, pones en orden y haces más claros los lazos que nos unen al Señor.
ORACION PARA TODOS LOS DIAS:
Santa María, llena de la presencia de Dios, durante los días de tu vida aceptaste con toda humildad la voluntad del Padre, y el maligno nunca fue capaz de enredarte con sus confusiones.Ya junto a tu Hijo intercediste por nuestras dificultades, y con toda sencillez y paciencia, nos diste ejemplo de cómo desenredar la madeja de nuestras vidas. Y al quedarte para siempre como Madre Nuestra, pones en orden y haces más claros los lazos que nos unen al Señor.
Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, tu que con corazón materno desatas los nudos que entorpecen nuestra vida, te pedimos que nos recibas en tus manos y que nos libres de las ataduras y confusiones con que nos hostiga el que es nuestro enemigo. Por tu gracia, por tu intercesión, con tu ejemplo, líbranos de todo mal, Señora Nuestra, y desata los nudos que impiden que nos unamos a Dios, para que,libres de toda confusión y error, lo hallemos en todas las cosas, tengamos en Él puestos nuestros corazones y podamos servirle en nuestros hermanos. Amen
DÍA QUINTO LECTURA BÍBLICA: "El Angel dijo a María: También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios. María dijo entonces: Yo soy la esclava del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho". (Lc 1, 36-38)
REFLEXIÓN: El hombre es un ser curioso al que le llama la atención todo lo que no es común. Como nos hemos acostumbrado a que el sol salga todas las mañanas o a que no falte pan para nuestras mesas, eso ya no nos admira, y dejamos de considerar los "milagros". En realidad a nuestro alrededor se operan de continuo un sinnúmero de milagros; nuestra existencia, sin ir más lejos, es un maravilloso e inexplicable milagro. Muchas veces acudimos a Dios en busca de nuevos milagros, como si no fuera suficiente todo lo que ya hace por nosotros. Incluso hay quienes desearían torcer, a fuerza de oraciones y novenas, la voluntad divina. Dejemos a Dios ser Dios, confiemos en él y pidamos que se haga en nosotros su voluntad.
ORACIÓN: María mujer obediente y fiel, tú que nunca te apartaste de la voluntad divina, desata los nudos que nos enceguecen y no nos dejan ver que lo mejor que nos pueda pasar es que en nosotros se cumpla la voluntad de Dios. Concédenos siguiendo tu ejemplo, someternos confiadamente a los designios de Dios, y haz que las contrariedades de la vida no nos hagan desconfiar de su amor, te lo pedimos a ti, la que desata los nudos, para que presentes a Dios nuestra oración.
Luego de un momento de profundo sliencio, se dice con calma un padrenuestro, tres avemarias, un gloria al padre, y la oración final (Oracion de consagración a Maria.)
ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN A MARÍA:
Señora Madre mía, Virgen Santa, María, la que desata los nudos; a tus pies me encuentro para consagrarme a ti. Con filial afecto te ofrezco en este día cuanto soy y cuanto tengo: mis ojos, para mirarte; mis oídos para escucharte; mi voz para cantar tus alabanzas; mi vida, para servirte; mi corazon para amarte. Acepta Madre mía el ofrecimiento que te hago y colocame junto a tu corazón inmaculado. Ya que soy todo tuyo, Madre de misericordia, la que desata los nudos que aprisionan nuestro pobre corazón, guardame y protegeme como posesión tuya. No permitas que me deje seducir por el maligno, ni que mi corazón quede enredado en sus engaños. Enseñame a aceptar los límites de mi condición humana, sin olvidar que puedo superarme con la ayuda de la gracia y que agradezca siempre a Dios por mi existencia. Iluminame para que no deseche al Creador por las criaturas, ni me aparte del camino que Él pensó para mi. Amén


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