Puestos en la presencia de Dios, ante quien siempre estamos, en quien somos y por quien vivimos hacemos con calma y fe la señal de la cruz. "En el nombre del Padre, del Hijo y del Espiritu Santo. Amén"
Santísima Virgen Maria,”la que desata los nudos", te ofrezco esta novena pidiéndote por las siguientes intenciones:(aquí se dicen y recuerdan los favores que se quieren alcanzar).
ORACION PARA TODOS LOS DIAS:
Santa María, llena de la presencia de Dios, durante los días de tu vida aceptaste con toda humildad la voluntad del Padre, y el maligno nunca fue capaz de enredarte con sus confusiones.Ya junto a tu Hijo intercediste por nuestras dificultades, y con toda sencillez y paciencia, nos diste ejemplo de cómo desenredar la madeja de nuestras vidas. Y al quedarte para siempre como Madre Nuestra, pones en orden y haces más claros los lazos que nos unen al Señor.Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, tú que con corazón materno desatas los nudos que entorpecen nuestra vida, te pedimos que nos recibas en tus manos y que nos libres de las ataduras y confusiones con que nos hostiga el que es nuestro enemigo. Por tu gracia, por tu intercesión, con tu ejemplo, líbranos de todo mal, Señora Nuestra, y desata los nudos que impiden que nos unamos a Dios, para que,libres de toda confusión y error, lo hallemos en todas las cosas, tengamos en Él puestos nuestros corazones y podamos servirle en nuestros hermanos. Amen
DÍA CUARTO LECTURA BÍBLICA: "Junto a la cruz de Jesús, estaba su Madre (...) Al ver a su Madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: "Mujer, aquí tienes a tu hijo". Luego dijo al discípulo: "Aqui tienes a tu Madre". Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa." (Jn 19, 25-27)
REFLEXIÓN: Los católicos siempre hemos entendido y experimentado que Maria es nuestra Madre. A ella acudimos con confianza de hijos y le rogamos de continuo que nos consiga del Señor las gracias que necesitamos. Tanto es el amor que por ella tenemos y tales son nuestras muestras de cariño que algunos hermanos de otras religiones nos acusan de haber hecho de Maria un ídolo y de darle el culto que solo se debe de dar a Dios. Tratando de evitar los excesos que puedan llevar a esta confusión, renovamos nuestro amor y nuestra confianza en aquella que cariñosamente llamamos nuestra Madre, la más tierna herencia que Jesús nos dejó, y nos dirigimos tomados de su mano a Dios, autor de todo el bien.
ORACIÓN: Maria Madre de Jesus Madre nuestra, desata los nudos que nos apartan del padre Dios y muéstranos tu corazón compasivo y cariñoso de Madre. Ordena nuestros afectos y nuestra pasiones, ya que el Señor nos creó a su imagen y semejanza y en su gran misericordia quiso que fueras Madre de su hijo y Madre nuestra. Te lo pedimos a ti, la que desata los nudos, para que presentes a Dios nuestra oración.
Luego de un momento de profundo sliencio, se dice con calma un padrenuestro, tres avemarias, un gloria al padre, y la oración final (Oracion de consagración a Maria.)
ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN A MARÍA:
Señora Madre mía, Virgen Santa, María, la que desata los nudos; a tus pies me encuentro para consagrarme a ti. Con filial afecto te ofrezco en este día cuanto soy y cuanto tengo: mis ojos, para mirarte; mis oídos para escucharte; mi voz para cantar tus alabanzas; mi vida, para servirte; mi corazon para amarte. Acepta Madre mía el ofrecimiento que te hago y colocame junto a tu corazón inmaculado. Ya que soy todo tuyo, Madre de misericordia, la que desata los nudos que aprisionan nuestro pobre corazón, guardame y protegeme como posesión tuya. No permitas que me deje seducir por el maligno, ni que mi corazón quede enredado en sus engaños. Enseñame a aceptar los límites de mi condición humana, sin olvidar que puedo superarme con la ayuda de la gracia y que agradezca siempre a Dios por mi existencia. Iluminame para que no deseche al Creador por las criaturas, ni me aparte del camino que Él pensó para mi. Amén
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