Una novena para las madres que educan en casa


Una novena Con oraciones adaptadas de

"Amor materno, un manual para madres cristianas"

por Pío Francisco OFM, Cap.

Publicado en 1888 por el P. Pustet & Co

Primer Día: Mi Santa Vocación


Oh Dios, Creador y Soberano del cielo y de la tierra, todas las criaturas deben su existencia a Tu Bondad infinita y amor paternal. Tú has establecido para cada uno de nosotros la esfera en la cual, bajo Tu dirección, apoyo y aliento, hemos de seguir adelante nuestro objetivo final. Te doy gracias, Dios Todopoderoso, por la vocación a la que me has llamado.

Te doy gracias por Tu providencia que todo lo abarca, todo lo penetra y todo lo gobierna, que supervisa todas las obras particulares de esta vocación.

Me someto a lo que tu dispongas. Yo me resigno a Tu guía. Me aferro a tu mano guía, y te ruego la gracia de que nunca tengas que seguir el camino de mis propias inclinaciones. Tu beneplácito formará mi felicidad; Tus mandamientos serán mi única línea de conducta; Tu voluntad será mi voluntad; y el objeto de todas mis aspiraciones.

Dame oh Señor, paz de corazón; confíanza en Tu sabiduría infinita; coraje para mantener el rumbo; una disposición siempre alegre que procede de la fe en Tu amor inconcebible; y la fidelidad en mis deberes, que brota del recuerdo de tu omnipresencia y de mi esperanza de recompensa eterna.

Ayúdame a ver que este llamado a mi vida requiere la misma dedicación, compromiso y la misma entrega total de sí misma ofrecida por mis hermanas que han entrado en la vida religiosa. Para Tu honor, oh Dios, ayúdame a cumplir los deberes de mi vocación, porque solo Tú eres bueno y santo, y no deseo que alma alguna se pierda, sino que, buscándote y hallándote, todos sean eternamente bendecidos en Ti. Amén.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria

Segundo día: Mi vocación de esposa



Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, has instituido el matrimonio 
en este paraíso terrenal y, en la Nueva Ley, lo has elevado a la dignidad de Sacramento, 
atribuyéndole muchas gracias. Concédenos a (nombre su esposo) y a mí la gracia de vivir vidas de santidad y en un estado tan sagrado y, por la práctica de las virtudes cristianas, actuar siempre como es propio de un pareja cristiana.

Así como tu santo sacerdote unió nuestras manos en el altar, así podemos caminar  por la vida con un solo corazón y una sola alma, saboreando sus placeres con moderación, soportando sus penas con resignación y, en todo momento, asistiéndonos y consolandonos mutuamente.

Que el verdadero y santo temor nos fortalezca para refrenar los bajos deseos de la carne, y servirte rectamente con ojos, labios y corazones puros, en mutua estima y paciencia.  

Úngeme con tu Santa Gracia para que pueda alcanzar las virtudes y sabiduría particulares para cumplir mi vocación de esposa de (Nombre del esposo) en imitación de tu santísima esposa, la Santísima Virgen María.

Concédenos que los hijos nacidos de nuestra unión puedan ser puros de corazón y bien dispuestos de mente, y que puedan caminar alegremente en el camino de Tus mandamientos. 

Enséñanos a ser imágenes fieles de la Sagrada Familia de Nazaret, de José, el bendito padre adoptivo, y de María, la más piadosa y bendita Madre del Niño Jesús, para que seamos dignos de vivir bajo su protección, morir en su favor y ser bendecidos para siempre en su sociedad. Amén.

Recibe también Dios Todopoderoso estas peticiones específicas relacionadas con mi matrimonio y mi papel como esposa (Peticiones particulares...) y transfórmame por la gracia de tu Espíritu Santo.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria

Tercer día: Mi vocación de madre

Oh Dios misericordioso, te doy gracias porque me has dado hijos, los has hecho herederos del cielo por el santo Bautismo, y me has confiado su educación. 

Impregname con una profunda devoción a esta responsabilidad tan digna; ayúdame en el cuidado de su salud, pero especialmente en la preservación de su inocencia y pureza de corazón. 

Concédeme que yo pueda  enséñales desde temprano a conocerte y servirte, y a amarte completamente. Concédeme que yo pueda evitar cuidadosamente todo lo que debo prohibirles, y pueda practicar diligentemente todo lo que les enseñe.

El cumplimiento de este cargo está más allá de las capacidades de tu humilde sierva, pero inspirada por tu amor por ellos, invoco con confianza la gracia que tan generosamente has puesto a mi disposición a través de la bendición sacramental de mi matrimonio y te imploro que me transformes en una madre santa y sabia. 

Inspírame a abrazar al ejemplo de vuestra amada madre, la Santísima Virgen María. Yo encomiendo a mis queridos hijos, oh Dios, a Tu cuidado paternal y a la tutela de Tus santos ángeles. Bendice, oh Padre celestial, mis pequeños esfuerzos. Que el crecimiento de mis hijos y el avance de los años sea para tu honor, y que perseveren hasta el fin. Amén

Recibe también Dios Todopoderoso estas peticiones específicas relacionadas con mis hijos y mi papel como su madre (Peticiones particulares...) y transfórmame por la gracia de tu Espíritu Santo.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria

Cuarto día: Mi vocación como educadora



Dios misericordioso, Tú me has encargado la seria tarea de educar a los hijos con los que has bendecido a nuestra familia. 

En el Bautismo, Tú los has hecho tuyos, y ahora me los has confiado, para que los críe en amor sobrenatural hacia Ti y educarlos y entrenarlos en todo el conocimiento requerido para formarlos y convertirlos en los adultos piadosos para lo que los creaste. 

Esta tarea supera con creces las habilidades de tu humilde sierva, pero con confianza me dirijo a Ti, oh Dios, confiada en tu inmenso poder y las Gracias inagotables que Tú pones a mi disposición. 

Ayúdame a formar a estos niños con el mayor potencial de cada uno, tanto en intelecto como en virtud. 

Dame una porción mayor de cada uno de los frutos y dones de Tu Espíritu Santo para que yo pueda perfectamente cumplir con mis deberes como su maestra. 

Concédenos que estos niños puedan mirar siempre a su filiación divina como el bien supremo que poseen en la tierra y que al fin mueran en plena posesión de la misma. Amén

Recibe también Dios Todopoderoso estas peticiones específicas relacionadas con mi papel como educadora (Peticiones particulares...) y transfórmame por la gracia de tu Espíritu Santo.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria


Quinto Día     
Mi vocación como ama de casa



Dios Padre tosopoderoso, concédeme un sentido más claro de mi vocación a medida que trabajo los deberes de mi día. Tu Santa Presencia habita con nosotros en el hogar que tienes 
gentilmente provisto. Eleva mi pensamiento para que no vea el trabajo del día como 
mera monotonía, sino reconocer y abrazar cada tarea como una gracia ofrecida para el 
crecimiento espiritual. 

Ayúdame a ser consciente de que, en mis esfuerzos por crear un hogar bello y en orden  y 
cada tarea es una oportunidad para expresar Mi amor por Ti. que estoy sirviendo a Tu Santa 
Presencia que habita dentro de cada miembro de mi hogar. 

Despierta en mí una resistencia renovada y mayor generosidad. Concédeme la diligencia de aceptar estas invitaciones para dominar la carne, para silenciar los resentimientos y para vencer el egoísmo. 

Trabajaste junto a vuestra Santa Madre en un hogar de paz y orden. De hecho, toda Tu 
creación magnífica habla elocuentemente del orden de su Creador. 

Concédeme que yo pueda cooperar con las gracias ofrecidas a través de esta santísima vocación y con Tu ayuda divina trabaje con gozo para fomentar un hogar donde siempre seas bienvenido y que refleje la belleza de Tu Santa Orden.

Recibe también, Dios Todopoderoso, estas peticiones específicas relacionadas con mi trabajo como guardián de mi casa (Peticiones particulares...) y transfórmame por la gracia de tu Espíritu Santo.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria

Sexto Día
Invocación a los Amigos de una Madre




Una letanía a algunos de los patronos especiales de las madres cristianas.

Señor, ten piedad! ¡Cristo, ten piedad! ¡Señor, ten piedad! Cristo, óyeme. Cristo, escúchame benignamente. Dios, Padre Celestial, ten piedad de mí. Dios, Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de mí. Dios, Espíritu Santo, ten piedad de mí. Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de mí. Santa María, ruega por mí y por mis hijos. Santa Madre de Dios, … Madre Dolorosa, … Santos Ángeles Custodios, … Nuestros amorosos Guías y Compañeros, … Nuestros verdaderos amigos, nuestros protectores del cuerpo y del alma, … San Joaquín, afectuoso padre y sabio gobernante de tu familia, …
San José, esposo virginal de María y padre adoptivo de Jesús, … San Juan Bautista, modelo de mortificación desde la infancia, Precursor y preparador del camino de Jesucristo, … San Juan Evangelista, discípulo amado de nuestro Señor, Protector e hijo adoptivo de la Santísima Virgen María, … San Agustín, obispo y doctor iluminado, lleno del amor de Dios, … San Luis, ángel encarnado y gran penitente, … Santa Ana, esposa piadosa y diligente, madre de María concebida sin pecado, … Santa Isabel, madre piadosa de San Juan Bautista, … Santa Rosa de Lima, hija humilde y obediente, poderosa patrona de América, … Santa Mónica, madre de San Agustín y esposa piadosa, que convirtió a su esposo pagano, … Santa Isabel de Hungría, esposa y viuda cristiana, madre de los pobres, … Todos ustedes, santos esposos, … Todos ustedes, santos viudos y viudas, … Todos ustedes, santos padres, … Todos ustedes, santos hijos… Para que conserven su inocencia bautismal, oren por ellos. Para que se aflijan sinceramente por el pecado, oren por ellos. Para que perseveren en la virtud, oren por ellos. Para que tengan una muerte feliz, oren por ellos. Para que alcancen la felicidad eterna, oren por ellos.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Perdóname, Señor. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Escúchame, Señor. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Ten piedad de mí, Señor. Cristo, escúchame. Cristo, escúchame. Señor, ten piedad de mí. Señor, ten piedad de mí.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria

Septimo Día
Invocación de María, Madre del Perpetuo Socorro



Madre del Perpetuo Socorro, has sido bendecida y favorecida por Dios. Te convertiste no solo en la Madre del Redentor, sino también en la Madre de los redimidos. Te presento esta petición como tu amada hija y como quien ha sido llamada contigo a la vocación de la maternidad. Cuídame e intercede por mí. Así como sostuviste al niño Jesús en tus brazos amorosos, tómame también en los tuyos. Sé una madre dispuesta en todo momento a ayudarme en este llamado, porque Dios, que es poderoso, ha hecho grandes cosas por ti, y su misericordia es de siglo en siglo para quienes lo aman. Ayúdame a ser consciente de que en tiempos de tentación, puedo clamar con seguridad por tu ayuda, confiando en tu corazón de madre compasiva para que vengas pronto en mi ayuda. Intercede por mí, querida Madre, para que cumpla mi vocación, obtenga el perdón de mis pecados, crezca en mi amor por Jesús, persevere y tenga la gracia de invocarte siempre, Madre del Perpetuo Socorro. Con la mayor confianza me arrodillo ante ti. Imploro tu ayuda en la obra de mi vocación. Las pruebas y los desalientos a menudo me deprimen; el trabajo pesado y las privaciones me afligen; a menudo, en mi trabajo diario, me encuentro con la cruz. Consoladora de los afligidos, ruega a tu Hijo Jesús que me fortalezca en mi lucha por cumplir mi vocación. Ayúdame a soportarlo todo con amor y paciencia. Que pueda seguir el ejemplo de tu Hijo y, por Él, con Él y en Él, encomendarme al cuidado de mi Padre celestial. Amén.


Padre Nuestro, Ave María, Gloria

Octavo Día
Invocación a Santa Ana



Señor, ten piedad. Cristo, ten piedad. Señor, ten piedad. Cristo, óyeme. Cristo, escúchame benignamente. Dios Padre Celestial, ten piedad de mí. Dios Sol, Redentor del mundo, ten piedad de mí. Dios Espíritu Santo, ten piedad de mí. Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de mí. Santa María, hija concebida sin pecado, ruega por mí y por mis hijos. Santa María, hija inmaculada de San Joaquín y Santa Ana, … San Joaquín, padre de la Santísima Virgen María, … San Joaquín, descendiente prometido de Abraham y David, …. San Joaquín, Venerable Patriarca, … San Joaquín, santo esposo de Santa Ana, … San Joaquín y Santa Ana, brillantes modelos de esposos cristianos, … Santa Ana, dama real, … Santa Ana, gloria de la Casa de David, … Santa Ana, esposa fiel y amorosa, … Santa Ana, venerable modelo de mansedumbre y humildad, … Santa Ana, brillante ejemplo de santa obediencia, … Santa Ana, espejo resplandeciente de paciencia y resignación, … Santa Ana, perfecto ejemplo de devoción y piedad, … Santa Ana, tierna madre de todas las vírgenes, … Santa Ana, vid fecunda, … Santa Ana, bondadosa madre de todos nosotros, … Santa Ana, refugio de los que sufren, … Santa Ana, estrella guía de las viudas, … Santa Ana, baluarte de la Iglesia, … Santa Ana, madre consoladora de todas las viudas, … Santa Ana, refugio en las tormentas de esta vida, … Santa Ana, madre que presta auxilio a todas las madres cristianas, … Santa Ana, digna madre de la Madre de Dios, … Santa Ana, que impartes sabia instrucción y esmerada formación a tus hijos, … Por tus virtudes y méritos, …te imploro, Santa Ana. Por tu bondad y compasión, … Por todos tus dones y prerrogativas, … Por tu alta vocación, … Por tu milagrosa maternidad, … Por María, tu hija llena de gracia, … Por las alegrías que Jesús y María te prepararon en la tierra, … Por el honor que ahora te rinden en el cielo, … Por tu inmenso éxtasis y dicha, … Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Perdóname, Señor. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
Escúchame, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Ten piedad de mí, Señor. Cristo, óyeme. Cristo, escúchame benignamente. Señor, ten piedad de mí. Señor, ten piedad de mí.

Oremos Santa Ana, mi querida madre y compasiva protectora, recibe mis humildes esfuerzos por honrarte. Que siempre me dedique a ti con un corazón lleno de humildad y sumisión infantil. Que tu ejemplo me anime, tu intercesión me fortalezca y tu bondad me consuele. Permíteme de todo corazón encomendarte a mis hijos. Como consagraste a María, tu hija de gracia, enteramente a Dios, te suplico que me concedas la gracia de educar a mis hijos para Él y, con ellos, trabajar perseverantemente por alcanzar el cielo. Así como viviste en santa armonía y paz con San Joaquín, que el amor, la unión, la devoción y el celo por la virtud reinen en mi hogar, para que pertenezcamos a esa multitud de esposos benditos que contigo amarán, alabarán y glorificarán al Altísimo por los siglos de los siglos. Amén.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria

Noveno Día
Por los dones y frutos del Espíritu Santo

Acto de Consagración al Espíritu Santo 

De rodillas ante la gran multitud de testigos celestiales, me ofrezco en alma y cuerpo a Ti, Espíritu Eterno de Dios. Adoro el resplandor de Tu pureza, la infalible agudeza de Tu justicia y la fuerza de Tu amor. Eres la Fuerza y la Luz de mi alma. En Ti vivo, me muevo y existo. Me has ordenado seguir esta santísima vocación y solo Tú tienes el poder que me permitirá cumplir este llamado. Deseo no estristecerte jamás por infidelidad a la gracia y ruego de todo corazón que me guardes del más mínimo pecado contra Ti. Guarda misericordiosamente cada pensamiento y concédeme que siempre esté atento a Tu luz, escuche Tu voz y siga Tus misericordiosas inspiraciones. Me aferro a Ti, me entrego a Ti y te pido por Tu compasión que me cuides en mi debilidad. Sosteniendo los Pies traspasados de Jesús, contemplando Sus Cinco Llagas, confiando en Su Preciosa Sangre y adorando Su Costado abierto y Su Corazón herido, te imploro, Espíritu Adorable, Auxiliador de mi debilidad, que me guardes en Tu gracia para que nunca peque contra Ti. Dame la gracia, Oh Espíritu Santo, Espíritu del Padre y del Hijo, para decirte siempre y en todo lugar: «Habla, Señor, que Tu sierva escucha». Amén.

Oración por los Doce Frutos del Espíritu Santo

Espíritu Santo, Amor eterno del Padre y del Hijo, reside completamente en mí. Satura cada rincón de mi alma con Tu Glorioso Consuelo y nutre en mí cada uno de los doce frutos que provienen de la morada de Tu Santa Presencia. No puedo cumplir mi vocación sin la transformación completa de mi alma por la obra de Tu Gracia en mí. Nutre mi alma para que sea un jardín fértil y abundante para toda la bendita fecundidad de Tu Divina Presencia.

Concédeme el fruto de la Caridad, para que me una a ti por el amor divino; 
el fruto de la Alegría, para que me llene de santo consuelo; 
el fruto de la Paz, para que goce de tranquilidad de alma; 
el fruto de la Paciencia, para que soporte con humildad todo lo que se oponga a mis propios deseos; 
el fruto de la Bondad, para que alivie voluntariamente las necesidades de mi prójimo; 
el fruto de la Benevolencia, para que sea benévolo con todos; 
el fruto de la Longanimidad, para que no me desanime la demora, sino que persevere en la oración; 
el fruto de la Mansedumbre, para que domine todo arrebato de mal genio, ahogue toda murmuración y reprima las susceptibilidades de mi naturaleza en todos mis tratos con el prójimo; 
el fruto de la Fidelidad, para que confíe plenamente en la palabra de Dios; 
El fruto de la Modestia, para que ordene mi exterior con regularidad; 
y los frutos de la Continencia y la Castidad, para que conserve mi cuerpo en la santidad que corresponde a tu templo, de modo que, habiendo preservado con tu ayuda mi corazón puro en la tierra, merezca en Jesucristo, según las palabras del Evangelio, ver a Dios eternamente en la gloria de su reino.


Oración por los Siete Dones del Espíritu Santo

Oh Señor Jesucristo, que antes de ascender al cielo prometiste enviar al Espíritu Santo para completar tu obra en las almas de tus apóstoles y discípulos, concédeme tu mismo Espíritu Santo para que perfeccione en mi alma la obra de tu gracia y tu amor y me inspire a abrazar más perfectamente mi vocación a la maternidad.

Concédeme el Espíritu de Sabiduría, para que desprecie las cosas perecederas de este mundo y aspire solo a las cosas eternas; el Espíritu de Entendimiento, para que ilumine mi mente con la luz de tu divina verdad; el Espíritu de Consejo, para que elija siempre el camino más seguro para agradar a Dios y alcanzar el cielo; el Espíritu de Fortaleza, para que cargue mi cruz contigo y supere con valentía todos los obstáculos que se oponen a mi salvación; el Espíritu de Conocimiento, para que conozca a Dios, me conozca a mí misma y me perfeccione en la ciencia de los santos; el Espíritu de Piedad, para que encuentre dulce y amable el servicio a Dios; y el Espíritu de Temor, para que me llene de una amorosa reverencia hacia Dios y tema desagradarle de cualquier manera.
Márcame, querido Señor, con el signo de tus verdaderos discípulos y anímame en esta vocación con tu Espíritu Santo. Amén.

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